Lo que hay que resolver (y casi nadie sabe antes de tiempo)
Cuando alguien fallece, hay que actuar rápido. En las primeras horas, es necesario confirmar el fallecimiento con un médico, obtener el certificado de defunción, contactar una casa de sepelios, elegir entre cremación o inhumación, decidir si habrá velorio —y dónde—, coordinar día, hora y traslados, firmar autorizaciones, cubrir costos e informar a familiares y personas cercanas…
Y eso no es todo. También aparecen preguntas: ¿dónde se hace la ceremonia?, ¿qué tipo de despedida queremos?, ¿qué hacer con los objetos personales?, ¿cómo comunicar la noticia?, ¿hay algún deseo expreso que cumplir?
Cada respuesta implica una gestión. Y cada gestión, un esfuerzo emocional que muchas veces ocurre en pleno duelo. Por eso, entender con tiempo qué decisiones hay que tomar puede cambiar por completo la forma en que se transita ese momento.
Entender antes, para vivir mejor ese momento
Informarse no adelanta los hechos. Pero sí puede ordenar, dar tranquilidad y reducir el estrés en una situación profundamente dolorosa.
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